ALMAS GEMELAS
CAPÍTULO 1: LA LLEGADA DE ALEJANDRO
Episodio 1 de 4
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS
INT. / MANSIÓN LEYTON, DESPACHO DE MATÍAS / DÍA
Don Matías Leyton, el padre de Raquel y Martha, está
conversando con Alejandro, un guardaespaldas profesional que piensa contratar
para proteger a su hija mayor. Ambos hombres charlan sentados a ambos lados del
escritorio del señor Leyton. Don Matías se fuma un puro con mucho estilo.
Matías: Si le mandé a llamar señor Fontana es para un
trabajo especial. Necesito que sea el guardaespaldas de mi hija Raquel a tiempo
completo.
Alejandro: ¿A tiempo completo? Eso va a ser mucho dinero,
señor Leyton.
Matías: El dinero no es problema para nosotros. Además sé
que usted estuvo trabajando en el servicio de seguridad de la Casa Blanca el
año pasado para Obama.
Alejandro: Sí, así es… pero nunca he trabajado con gente del
medio artístico.
Matías: No se preocupe, estoy seguro que mi hija aceptará de
buen grado. Estamos muy preocupados porque lleva tiempo recibiendo cartas
anónimas con amenazas de muerte, señor Fontana.
Alejandra: ¿Cartas con amenazas de muerte? Pero eso es muy
grave, deberían haber avisado a la policía. La señorita Raquel sabe de todo,
imagino.
Matías: No, no lo sabe, y no se le ocurre decirle nada, no
queremos alarmarla.
Alejandro: Bueno… me parece que si voy a protegerla, Raquel
debe saber la verdad. ¿No les parece?
Matías: Ya hablaremos de eso a su debido tiempo, ahora si me
permite, me gustaría presentarle a Raquel y al resto de la familia así como al
equipo.
Alejandro: Ok, está bien. (Ambos se levantan de sus
respectivos asientos)
Matías: Venga por aquí, por favor, acompáñeme, Alejandro.
INT. / MANSIÓN LEYTON, DORMITORIO DE MARTHA / DÍA
Martha, la hermana menor de Raquel e hija de don Matías,
está hablando por teléfono con un misterioso hombre a quien sólo podemos
escuchar su ronca voz, más no ver su rostro. Martha le pide algo, algo que
nadie se imagina…
Martha: Está bien, te pagaré la mitad ahora y el resto
cuando acabes el trabajo.
Voz: Perfecto, preciosa, me encanta hacer tratos contigo, mi
amor.
Martha: Necesito que saques a Raquel de en medio cuanto
antes. Estoy harta de vivir a su sombra, de ser la hermana de… La otra. La
estúpida que no tiene nada mientras ella lo tiene todo, fama, dinero, prestigio…
(Furiosa) ¡Estoy harta de ser nadie a su lado!!!
Voz: Cálmate, mi bella dama… no te sulfures… pronto tus
deseos serán realidad, princesa.
Martha: Eso espero… pero recuerda, nadie debe saber de esto.
Voz: Confía en mí… ¿Cuándo te he fallado yo, eh? (Sonríe
burlón)
En imagen vemos sus labios y sus dientes blancos pero no
podemos saber quién es.
Martha: Escúchame, mañana mismo te ingresaré 20.000 dólares
en tu cuenta. Los otros 20.000 los tendrás al finalizar el trabajo. Tal como te
he dicho. No quiero fallos.
Voz: Descuida, Marthita, todo está bajo control, recuerda
que soy un profesional, mi amor. (Sonríe)
INT. / MANSIÓN LEYTON, SALÓN / DÍA
Raquel está ensayando una de sus canciones, suena la música
(I will always love you, de Whitney Houston). La joven realiza una magnífica interpretación delante
de su equipo técnico, es un ensayo. Frente a ella está su mánager, Miguel.
Justo en ese momento aparecen don Matías y Alejandro, y presencian la
actuación. El guardaespaldas se queda impactado con la belleza y el talento de
Raquel y únicamente la observa sin perder detalle.
Raquel:
And I... will always love you, ohh..
I will always love you... ohhI
I will always love you... ohh
Iwill always love you... ohh
I will always love youuuu....
I, I will always love you.
Raquel:
And I... will always love you, ohh..
I will always love you... ohhI
I will always love you... ohh
Iwill always love you... ohh
I will always love youuuu....
I, I will always love you.
Matías: ¿Qué le dije? Es una artista de los pies a la cabeza,
Alejandro. (Sonríe orgulloso)
Alejandro: Ya veo…
Matías: No me diga que no la conocía… no me lo creo, en
serio.
Alejandro: La verdad no estoy muy al tanto de la música de
hoy… Apenas tengo tiempo para esas cosas, si le soy sincero.
Matías: Ven, voy a presentarte a Raquel. ¡Raquel, hija!!!
La actuación termina y se apaga la música… Raquel sonríe
contenta y feliz, y es animada por su mánager.
Miguel: ¡Bravo, bravo, bravooooooooooooo!!!!! ¡Ese concierto va a ser un éxito, Raquel, un
verdadero exitazo!!!
Raquel: Ojalá tengas razón, Miguel… ¿Cómo va la venta de
entradas?
Miguel: El auditorio está completo, no cabe un alfiler. El
viernes vas a arrasar. Que se prepare esa culona de la Beyoncé, que vas a
barrer el piso con ella, que digo el piso, la quinta avenida. (Sonríe)
Raquel: Jajaja, tú siempre tan exagerado, primito. ¿Quién es
ese hombre?
Ambos miran hacia Alejandro y Matías.
Miguel: Ni idea… supongo algún productor de televisión…
Raquel: Voy a ver… (Se marcha dejando a Miguel hablando
sólo)
La joven mulata se acerca hasta su padre quien está
conversando con Alejandro.
Raquel: Hola papá… Disculpa, estaba ensayando y..
Matías: Mi niña quiero presentarte a alguien. Alejandro
Fontana, Raquel Leyton, mi hija.
Alejandro: Encantado, señorita Leyton.
Raquel: Un placer… (Sonríe con vanidad)
Matías: A partir de hoy Alejandro será tu nuevo
guardaespaldas, mi amor.
Raquel: ¿Guardaespaldas? No papá, no quiero más seguridad en
esta casa, estoy harta.
Matías: Es por tu bien cariño… debes protegerte, hay gente
muy loca por ahí que podría hacerte daño. Tienes muchos fans pero también mucha
gente que te odia por ser guapa, famosa y tener una voz fascinante.
Alejandro: Su papá tiene razón, señorita…
Raquel: Usted no se meta en esto que nadie le dio vela en
este entierro. ¿Me oyó? No necesito ningún guardaespaldas. ¿Se entera?
Alejandro: Ok, como quiera… (Se marcha)
Matías: ¡Espera Alejandro! (Le toma del brazo)
Alejandro: Su hija fue muy clara conmigo, don Matías. No sé
que pinto aquí entonces.
Raquel: Ay pero qué enojón nos salió el niño… (Se burla) ¿Qué
le gusta armar berrinches a su edad? Jajaja.
Alejandro: Escúcheme Raquel Leyton, me importa un comino que
sea usted cantante, actriz o la princesa de Gales. ¿Me oye? Pero no le
consiento me hable en ese tono. (Enojado)
Raquel: Ay que susceptible… Tan guapo y tan amargado… (Se
burla)
Alejandro: Mira quien habla de amargura… (Se burla) Debería
verse en un espejo, señorita.
Matías: Bueno ya. Raquel no seas grosera con Alejandro, he
dicho que se queda y se queda. Te guste o no.
Raquel: Lo que faltaba… Anda y váyanse al carajo. ¡Usted
también Alejandrito! (Sonríe burlona y se marcha)
Alejandro: No pienso tener que aguantarme a esa malcriada de
las narices, no más faltaba. Yo trabajo con gente adulta y madura no mujeres
que se creen todavía en la edad del pavo.
Matías: No la hagas caso, Alejandro, Raquel entrará en
razón.
Alejandro: Escúcheme
bien. O le cuenta usted lo de las cartas o se lo digo yo. ¿Está claro? Si quiere
que trabaje para Raquel, será con esa condición. ¿Entendió?
Matías: Está bien, está bien… mmm. Hablaremos con ella
después del concierto del viernes. ¿Ok?
Alejandro: OK… (Serio) Ahora si me disculpa tengo que irme.
Necesitaré algunas cosas de mi casa si es que voy a mudarme acá.
Matías: En el jardín hay un bungalow con todas las
comodidades, a partir de ahora esa será su casa.
Alejandro: Muy bien… No hemos hablado de mi salario.
Matías: ¿Qué le parece 3000 netos al mes?
Alejandro: ¿Está hablando en serio?
Matías: Por supuesto, quiero la máxima protección para mi
hija y sé que usted es muy bueno en su trabajo.
Alejandro: Lo primero de todo vamos a instalar cámaras de
seguridad en el jardín y en la puerta principal. Así como un sistema de alarma
en toda la casa.
Matías: Usted manda, diga lo que necesita y yo me encargo.
Alejandro: Bien, así me gusta.
A pocos metros, entre miembros del equipo de Raquel, aparece
Martha, la hermana de nuestra protagonista. La joven se acerca a Miguel y…
Martha: ¿Quién es ese tipo que está con mi padre, Miguel?
Miguel: Raquel me ha dicho que es su nuevo guardaespaldas.
Parece que mi tío está un poco paranoico con esas cartas que está recibiendo Raquel
últimamente.
Martha: ¿No le habrán dicho nada verdad?
Miguel: Claro no… ¿Por quién me tomas?
Martha: Bien… no quiero que se asuste y vaya con miedo al
concierto del viernes. Por cierto… (Mirando a Alejandro sin quitarle ojo, se
muerde el labio)
Miguel: Ya deja de mirarlo tanto que lo vas a desgastar.
Martha: Es que está buenísimo… (Sonríe pícara) Me gusta ese
tipo… ¿Cómo se llama?
Miguel: Alejandro, Alejandro Fontana creo.
Martha: Así que Alejandro… mmm. (Se muerde el labio con
deseo)
HORAS MÁS TARDE
EXT. / MANSIÓN LEYTON, JARDÍN / NOCHE
Ya ha caído la noche, Alejandro llega a la mansión para
instalarse en el bungalow del jardín donde va a vivir a partir de ahora. En
dicho jardín hay un niño jugando con un barco de juguete en el agua de la gran piscina. El chaval
le ve y sonríe.
David: ¡Hola! ¡Tú debes ser el tal Alejandro! ¿A que sí?
Alejandro: ¿Cómo sabes eso?
David: Bueno mi mamá me dijo que hoy iba a venir a vivir acá
un tipo gruñón con aspecto de muñeco de torta.
Alejandro: ¿Eso te dijo esa…? (Sin terminar, muy molesto)
David: Venga, no te enfades, hombre… Que es broma. Mi mamá
es así con todos los nuevos.
Alejandro: Ya veo… ¿Cómo te llamas?
David: David…
Alejandro: ¿Y tu papá, no vive con ustedes? No le he
conocido todavía.
David: Mi papá murió hace 5 años, yo era muy pequeño y
apenas le recuerdo.
Alejandro: Lo siento mucho, chaval. (Le acaricia el cabello
con ternura)
David: Dicen que se mató en un accidente de coche. No sé
bien. (Triste)
Alejandro: No estés triste, seguro que tu papá te está viendo
desde el cielo y está muy orgulloso de ti.
David: ¿Te gustan los barcos, Alejandro?
Alejandro: Claro… Me encanta navegar. De niño mi papá me llevaba
a un lago en Minessotta. Lo pasábamos bien pescando.
David: Mira este barco me lo regaló Miguel.
Alejandro: Miguel… ¿Quién es, el novio de tu mamá?
David: ¡Noooo!!! Jajaja, que bruto. Miguel es mi tío, nada
que ver. Además es el mánager de mi mamá, es bien buena onda. (Sonríe)
Alejandro: Ahm…
David: Mi mamá no tiene novio, no se volvió a casar… siempre
está sola. ¿Sabes Alex? Me da pena verla tan solita.
Alejandro: Bueno pero ya llegará alguien, no te preocupes.
David: Me gustaría tener un papá, todos los niños de mi cole
tienen papá… (Triste)
Alejandro: No llores, campeón… Ven. (Le da un abrazo)
David: ¿Te gustaría ser mi papá, Alejandro? Di que sí, por
fa. (Sonríe ilusionado)
Alejandro: Este… yo… yo… (Nervioso, sin saber qué decir)
INT. / MANSIÓN LEYTON, DORMITORIO DE RAQUEL / NOCHE
Desde la ventana de su dormitorio, en la segunda planta de
la mansión Leyton, Raquel lo está viendo todo y conversa con su hermana Martha.
Ambas chicas junto a la ventana.
Raquel: Parece mentira que sea tan tierno…
Martha: Hablas de David…
Raquel: ¡No mujer! ¡Del guardaespaldas!
Martha: Ahm… si la verdad que sí. Parece que se le dan bien
los niños.
Raquel: David echa en falta un padre, Martha.
Martha: Ya lo sé, hermana… desde que murió tu esposo nada es
igual en esta casa.
Raquel: Steven lo era todo para mí, tú lo sabes… Fue una
auténtica tragedia.
Martha: Y que lo digas, Raquel.
Raquel: ¿Sabes? Ahora que lo veo bien… (Mirando a Alejandro
desde la ventana)
Martha: Es muy guapo. ¿Verdad?
Raquel: Sí, la verdad tiene su atractivo. Quizá le eche los
perros.
Martha: ¿Estás hablando en serio? (Pensando: Estúpida,
siempre tienes que llevarte los mejores hombres, no sé que tienes tú que no
tenga yo…)
Raquel: ¿Me podrías traer un vaso de leche con galletas?
Estoy desfallecida. Quiero comer algo y acostarme enseguida. Mañana me espera
un día duro de ensayos.
Martha: Ok, hermana, ahorita te lo traigo… (Se marcha)
Al salir al pasillo y cerrar la puerta de la recámara, Martha
habla consigo misma.
Martha: Estoy harta de ser tu chacha, desgraciada, pero esto
se va acabar. En cuanto te largues de este mundo yo ocuparé tu lugar y yo seré
entonces una cantante famosa, no tu sombra en los conciertos y la que te hace
los coros. ¡Yo también tengo derecho a ser alguien en la vida y no una simple
productora musical que no conoce nadie!!! Malditas seas Raquel, ojalá nunca
hubieras nacido, estúpida. Ojalá mamá te hubiera abortado. (Se marcha, furiosa)
Y es que Martha le tiene una envidia terrible a su hermana
tanta que incluso le desea la muerte y de hecho la está planeando con ayuda de
un sicario profesional.
INT. / APARTAMENTO DE ÓSCAR, COCINA / NOCHE
Lejos de allí, en el barrio de Queens, en Nueva York, un fan
obsesionado con Raquel está preparando unas cartas anónimas hechas con recortes
de periódico formando palabras. Todas son amenazas de muerte hacia la cantante.
Óscar es esquizofrénico y vive obsesionado con Raquel Leyton, tanto así que
tiene fotos y poster de ella así como recortes de prensa por toda su casa,
pegados en las paredes. Óscar está mal de la cabeza y sentado a una mesa en la
cocina de su casa, habla consigo mismo en soledad con ojos de psicópata enfermo
mientras pega las letras en una hoja de papel, ayudado por unos guantes de látex
y unas pinzas especiales.
Óscar: Vas a morir, puta… eres una zorra que se acuesta con
todos menos conmigo… (Es lo que él cree) Hija de perra… estúpida negra
bastarda, deberías estar muerta igual que el desgraciado de tu marido. Ese
maldito narcotraficante jamaicano con el que te casaste. Jamás respondiste a
mis cartas, mis regalos, mis flores… ¡Nunca quisiste conocerme! Pero me las vas
a pagar maldita perra. Negra hija de puta, tienes los días contados… (Sigue
pegando letras)
AL DÍA SIGUIENTE
INT. / BUNGALOW DE ALEJANDRO, SALÓN / DÍA
Alejandro acaba de darse una ducha, el guardaespaldas sale a
la sala en toalla a la cintura pero justo en ese instante entra Raquel, quien
se le queda mirando, algo tensa y nerviosa por la situación.
Raquel: ¡Ay perdóoon!!! ¡No sabía que estaba en paños menores!!
(Se tapa los ojos pero le mira con disimulo)
Alejandro: ¡Esto es el colmo! ¿Qué a usted no le enseñaron a
llamar a las puertas o qué? (Enojado) ¡Haga el favor de darse la vuelta!
Raquel: Lo siento. (Se da la vuelta y sonríe, destapándose
los ojos) Pero chico yo que iba a saber que estaba así, hombre. Además esta es
mi casa y puedo entrar cuando se me dé la gana.
Alejandro: Perdone, su casa es la mansión esa grandota donde
vive. Esto ahora es mi casa. ¿Entendió? Si no hable con su padre.
Raquel: Ya lo sé, ya sé que ahora vive aquí pero no hace
falta se ponga tan grosero. Qué carácter.
Alejandro: Haga el favor de marcharse de aquí, no quiero
discutir de nuevo con usted. Me tiene hasta las narices. Si quiere que trabaje
para usted vamos a tener que poner unas reglas.
Raquel: ¿Unas reglas? (Volteando)
Alejandro: ¡Que no me mire!!
Raquel: Jajaja: ¡Perdón! (Le da la espalda de nuevo)
Alejandro: No va a salir sola de la casa sin mi
autorización, nunca saldrá sola. ¿Me escuchó?
Raquel: ¿Ni pa ir por el pan? (Se burla)
Alejandro: ¡Para nada! Es más ya hablé con Jonathan, el
chofer para que entre los dos seamos su sombra a partir de hoy.
Raquel: Ay por favor… ¿Sabe qué? (Se da la vuelta y le mira
de nuevo) ¡Mire Alejandro, ya me tiene harta! Yo ya no soy una niña chiquita a la que
pueda controlar y mangonear. ¿Está claro? Soy una mujer adulta.
Alejandro: Permítame que lo dude… ¿Adulta? Se comporta usted
como una quinceañera. Debería verse, hasta su hijo es más maduro que usted.
Raquel: ¡No le consiento que me hable así, imbécil!! (Se
abalanza para pegarle)
Pero Alejandro la abraza sujetándola de los brazos
inmovilizándola. Ella se pone nerviosa al sentir tan cerca su respiración. La
tensión sexual entre ambos aumenta por momentos.
Raquel: Suélteme. (Le gira la cara)
Alejandro: Hasta que no se calme y me hable con educación no
la pienso soltar. ¿Me oyó? A partir de ahora va a hacer lo que yo diga. Es más
hay algo que debe saber.
Raquel: ¿Saber qué? ¡Que me suelte de una vez!! (Se revuelve
y se suelta de él)
Alejandro: Su padre no le ha dicho nada pero usted está
siendo amenazada de muerte. Han recibido cartas anónimas durante meses.
Raquel: ¿Quéee?
Alejandro: Mire… (Le da una de dichas cartas de una mesa,
ella la lee)
Raquel: Dios mío… (Leyendo) Eres una hija de puta, negra
bastarda… ¿Qué demonios es esto? (Horrorizada)
Alejandro: Alguien quiere matarla, señorita Leyton y mi
deber es protegerla, por eso estoy aquí.
Raquel: Jamás me imaginé que… (Leyendo la carta de nuevo)
Alejandro: ¿Entiende ahora que esté preocupado por su
seguridad?
Raquel: Sí, claro… (Asustada)
Alejandro: Pero no tenga miedo, mientras esté conmigo le
prometo que no le pasará nada. Se lo juro.
Raquel: Alejandro… mire… yo…
Alejandro: Si quiere disculparse por lo de ayer y hoy da
igual… Estoy acostumbrado a tratar con gente soberbia que se creen más que
nadie por el sólo hecho de tener dinero.
Raquel: Lo siento, no debí hablarle así… es que… es que nunca
me ha gustado tener guardaespaldas. El último lo despedí hace meses porque no
lo soportaba.
Alejandro: El viernes es el concierto en Manhattan, ese día
vamos a tomar medidas especiales para garantizar su seguridad, señorita Leyton.
Raquel: Llámeme Raquel, por favor.
Alejandro: Está bien, Raquel.
Raquel: Alejandro… perdóneme por favor… Sé que es un buen
hombre, le vi anoche hablando con mi hijo en el jardín.
Alejandro: No hace falta me de explicaciones, Raquel, no es
necesario. Yo estoy aquí por trabajo, mas nada.
Raquel: Le prometo no volverá a pasar… Ahora mejor me voy.
Siento haberle molestado. Le dejo que se vista.
Alejandro: ¿Ahora que si me quiere ayudar a vestir también? No
hay problema. (Se burla)
Raquel: ¡Pero será descarado! (Tomando un cojín del sofá se
lo lanza)
Alejandro: Jajaja. (Sonríe simpático)
Raquel: ¡Es usted imposible! (Sonríe avergonzada, y se
marcha)
La joven sale del bungalow y ya en el jardín se encuentra
con su padre, don Matías.
EXT. / MANSIÓN LEYTON, JARDÍN / DÍA
Padre e hija conversan junto a la piscina.
Matías: ¿Qué hacías en casa de Alejandro?
Raquel: Ay papá, no empieces, no es lo que piensas.
Matías: Yo no digo nada…
pero a leguas se nota que te gusta ese tipo. Que te conozco desde que
eras un bebé, hija, no me engañas.
Raquel: ¿Tanto se me nota? (Avergonzada)
Matías: No deberías mezclar trabajo con placer, Raquel.
Alejandro es un hombre serio y correcto, no quiero que le des problemas. ¿Vas a
hacer todo lo que te ha dicho?
Raquel: Sí, ya me dijo lo de las cartas. ¿Por qué no me
informaron antes? ¿Eh? (Molesta)
Matías: Porque pensábamos que era mejor así, no quisimos
asustarte.
Raquel: Muy mal hecho…
Matías: Quería comentarte sobre el concierto del viernes…
este…
Pero en ese momento don Matías comienza a sentirse mal y se
lleva una mano al brazo izquierdo. Es un infarto. Escuchamos música incidental.
Matías: ¡AHHH!!!! ¡AHHHHHHHHH!!!!
Raquel: ¡Papá! ¡Papá!!! ¿Qué te pasa, qué tienes?
Matías: ¡Raquel!!! (Se cae desplomado al piso sin
conocimiento)
Raquel: ¡OH Dios míoooo!!! ¡Alejandroooo,
Alejandroooooooo!!!! ¡Ayuda por favor, mi papá se muereeeeee!!! ¡Socorroooooooooo!!!!!
(Chillando como loca, desesperada)
CONTINUARÁ…
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