domingo, 14 de junio de 2015

Capítulo 1




ALMAS GEMELAS
CAPÍTULO 1: LA LLEGADA DE ALEJANDRO
Episodio 1 de 4





NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS

INT. / MANSIÓN LEYTON, DESPACHO DE MATÍAS / DÍA

Don Matías Leyton, el padre de Raquel y Martha, está conversando con Alejandro, un guardaespaldas profesional que piensa contratar para proteger a su hija mayor. Ambos hombres charlan sentados a ambos lados del escritorio del señor Leyton. Don Matías se fuma un puro con mucho estilo.

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Matías: Si le mandé a llamar señor Fontana es para un trabajo especial. Necesito que sea el guardaespaldas de mi hija Raquel a tiempo completo.

Alejandro: ¿A tiempo completo? Eso va a ser mucho dinero, señor Leyton.

Matías: El dinero no es problema para nosotros. Además sé que usted estuvo trabajando en el servicio de seguridad de la Casa Blanca el año pasado para Obama.

Alejandro: Sí, así es… pero nunca he trabajado con gente del medio artístico.

Matías: No se preocupe, estoy seguro que mi hija aceptará de buen grado. Estamos muy preocupados porque lleva tiempo recibiendo cartas anónimas con amenazas de muerte, señor Fontana.

Alejandra: ¿Cartas con amenazas de muerte? Pero eso es muy grave, deberían haber avisado a la policía. La señorita Raquel sabe de todo, imagino.

Matías: No, no lo sabe, y no se le ocurre decirle nada, no queremos alarmarla.

Alejandro: Bueno… me parece que si voy a protegerla, Raquel debe saber la verdad. ¿No les parece?

Matías: Ya hablaremos de eso a su debido tiempo, ahora si me permite, me gustaría presentarle a Raquel y al resto de la familia así como al equipo.

Alejandro: Ok, está bien. (Ambos se levantan de sus respectivos asientos)

Matías: Venga por aquí, por favor, acompáñeme, Alejandro.


INT. / MANSIÓN LEYTON, DORMITORIO DE MARTHA / DÍA

Martha, la hermana menor de Raquel e hija de don Matías, está hablando por teléfono con un misterioso hombre a quien sólo podemos escuchar su ronca voz, más no ver su rostro. Martha le pide algo, algo que nadie se imagina…

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Martha: Está bien, te pagaré la mitad ahora y el resto cuando acabes el trabajo.

Voz: Perfecto, preciosa, me encanta hacer tratos contigo, mi amor.

Martha: Necesito que saques a Raquel de en medio cuanto antes. Estoy harta de vivir a su sombra, de ser la hermana de… La otra. La estúpida que no tiene nada mientras ella lo tiene todo, fama, dinero, prestigio… (Furiosa) ¡Estoy harta de ser nadie a su lado!!!

Voz: Cálmate, mi bella dama… no te sulfures… pronto tus deseos serán realidad, princesa.

Martha: Eso espero… pero recuerda, nadie debe saber de esto.

Voz: Confía en mí… ¿Cuándo te he fallado yo, eh? (Sonríe burlón)

En imagen vemos sus labios y sus dientes blancos pero no podemos saber quién es.

Martha: Escúchame, mañana mismo te ingresaré 20.000 dólares en tu cuenta. Los otros 20.000 los tendrás al finalizar el trabajo. Tal como te he dicho. No quiero fallos.

Voz: Descuida, Marthita, todo está bajo control, recuerda que soy un profesional, mi amor. (Sonríe)


INT. / MANSIÓN LEYTON, SALÓN / DÍA

Raquel está ensayando una de sus canciones, suena la música (I will always love you, de Whitney Houston). La joven realiza una magnífica interpretación delante de su equipo técnico, es un ensayo. Frente a ella está su mánager, Miguel. Justo en ese momento aparecen don Matías y Alejandro, y presencian la actuación. El guardaespaldas se queda impactado con la belleza y el talento de Raquel y únicamente la observa sin perder detalle.

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Raquel: 

And I... will always love you, ohh..

I will always love you... ohhI 
I will always love you... ohh 
Iwill always love you... ohh
I will always love youuuu....
I, I will always love you.


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Matías: ¿Qué le dije? Es una artista de los pies a la cabeza, Alejandro. (Sonríe orgulloso)

Alejandro: Ya veo…

Matías: No me diga que no la conocía… no me lo creo, en serio.

Alejandro: La verdad no estoy muy al tanto de la música de hoy… Apenas tengo tiempo para esas cosas, si le soy sincero.

Matías: Ven, voy a presentarte a Raquel. ¡Raquel, hija!!!

La actuación termina y se apaga la música… Raquel sonríe contenta y feliz, y es animada por su mánager.

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Miguel: ¡Bravo, bravo, bravooooooooooooo!!!!! ¡Ese  concierto va a ser un éxito, Raquel, un verdadero exitazo!!!

Raquel: Ojalá tengas razón, Miguel… ¿Cómo va la venta de entradas?

Miguel: El auditorio está completo, no cabe un alfiler. El viernes vas a arrasar. Que se prepare esa culona de la Beyoncé, que vas a barrer el piso con ella, que digo el piso, la quinta avenida. (Sonríe)

Raquel: Jajaja, tú siempre tan exagerado, primito. ¿Quién es ese hombre?

Ambos miran hacia Alejandro y Matías.

Miguel: Ni idea… supongo algún productor de televisión…

Raquel: Voy a ver… (Se marcha dejando a Miguel hablando sólo)

La joven mulata se acerca hasta su padre quien está conversando con Alejandro.

Raquel: Hola papá… Disculpa, estaba ensayando y..

Matías: Mi niña quiero presentarte a alguien. Alejandro Fontana, Raquel Leyton, mi hija.

Alejandro: Encantado, señorita Leyton.

Raquel: Un placer… (Sonríe con vanidad)

Matías: A partir de hoy Alejandro será tu nuevo guardaespaldas, mi amor.

Raquel: ¿Guardaespaldas? No papá, no quiero más seguridad en esta casa, estoy harta.

Matías: Es por tu bien cariño… debes protegerte, hay gente muy loca por ahí que podría hacerte daño. Tienes muchos fans pero también mucha gente que te odia por ser guapa, famosa y tener una voz fascinante.

Alejandro: Su papá tiene razón, señorita…

Raquel: Usted no se meta en esto que nadie le dio vela en este entierro. ¿Me oyó? No necesito ningún guardaespaldas. ¿Se entera?

Alejandro: Ok, como quiera… (Se marcha)

Matías: ¡Espera Alejandro! (Le toma del brazo)

Alejandro: Su hija fue muy clara conmigo, don Matías. No sé que pinto aquí entonces.

Raquel: Ay pero qué enojón nos salió el niño… (Se burla) ¿Qué le gusta armar berrinches a su edad? Jajaja.

Alejandro: Escúcheme Raquel Leyton, me importa un comino que sea usted cantante, actriz o la princesa de Gales. ¿Me oye? Pero no le consiento me hable en ese tono. (Enojado)

Raquel: Ay que susceptible… Tan guapo y tan amargado… (Se burla)

Alejandro: Mira quien habla de amargura… (Se burla) Debería verse en un espejo, señorita.

Matías: Bueno ya. Raquel no seas grosera con Alejandro, he dicho que se queda y se queda. Te guste o no.

Raquel: Lo que faltaba… Anda y váyanse al carajo. ¡Usted también Alejandrito! (Sonríe burlona y se marcha)

Alejandro: No pienso tener que aguantarme a esa malcriada de las narices, no más faltaba. Yo trabajo con gente adulta y madura no mujeres que se creen todavía en la edad del pavo.

Matías: No la hagas caso, Alejandro, Raquel entrará en razón.

Alejandro:  Escúcheme bien. O le cuenta usted lo de las cartas o se lo digo yo. ¿Está claro? Si quiere que trabaje para Raquel, será con esa condición. ¿Entendió?

Matías: Está bien, está bien… mmm. Hablaremos con ella después del concierto del viernes. ¿Ok?

Alejandro: OK… (Serio) Ahora si me disculpa tengo que irme. Necesitaré algunas cosas de mi casa si es que voy a mudarme acá.

Matías: En el jardín hay un bungalow con todas las comodidades, a partir de ahora esa será su casa.

Alejandro: Muy bien… No hemos hablado de mi salario.

Matías: ¿Qué le parece 3000 netos al mes?

Alejandro: ¿Está hablando en serio?

Matías: Por supuesto, quiero la máxima protección para mi hija y sé que usted es muy bueno en su trabajo.

Alejandro: Lo primero de todo vamos a instalar cámaras de seguridad en el jardín y en la puerta principal. Así como un sistema de alarma en toda la casa.

Matías: Usted manda, diga lo que necesita y yo me encargo.

Alejandro: Bien, así me gusta.

A pocos metros, entre miembros del equipo de Raquel, aparece Martha, la hermana de nuestra protagonista. La joven se acerca a Miguel y…

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Martha: ¿Quién es ese tipo que está con mi padre, Miguel?

Miguel: Raquel me ha dicho que es su nuevo guardaespaldas. Parece que mi tío está un poco paranoico con esas cartas que está recibiendo Raquel últimamente.

Martha: ¿No le habrán dicho nada verdad?

Miguel: Claro no… ¿Por quién me tomas?

Martha: Bien… no quiero que se asuste y vaya con miedo al concierto del viernes. Por cierto… (Mirando a Alejandro sin quitarle ojo, se muerde el labio)

Miguel: Ya deja de mirarlo tanto que lo vas a desgastar.

Martha: Es que está buenísimo… (Sonríe pícara) Me gusta ese tipo… ¿Cómo se llama?

Miguel: Alejandro, Alejandro Fontana creo.

Martha: Así que Alejandro… mmm. (Se muerde el labio con deseo)


HORAS MÁS TARDE
EXT. / MANSIÓN LEYTON, JARDÍN / NOCHE

Ya ha caído la noche, Alejandro llega a la mansión para instalarse en el bungalow del jardín donde va a vivir a partir de ahora. En dicho jardín hay un niño jugando con un barco de juguete en el agua de la gran piscina. El chaval le ve y sonríe.

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David: ¡Hola! ¡Tú debes ser el tal Alejandro! ¿A que sí?

Alejandro: ¿Cómo sabes eso?

David: Bueno mi mamá me dijo que hoy iba a venir a vivir acá un tipo gruñón con aspecto de muñeco de torta.

Alejandro: ¿Eso te dijo esa…? (Sin terminar, muy molesto)

David: Venga, no te enfades, hombre… Que es broma. Mi mamá es así con todos los nuevos.

Alejandro: Ya veo… ¿Cómo te llamas?

David: David…

Alejandro: ¿Y tu papá, no vive con ustedes? No le he conocido todavía.

David: Mi papá murió hace 5 años, yo era muy pequeño y apenas le recuerdo.

Alejandro: Lo siento mucho, chaval. (Le acaricia el cabello con ternura)

David: Dicen que se mató en un accidente de coche. No sé bien. (Triste)

Alejandro: No estés triste, seguro que tu papá te está viendo desde el cielo y está muy orgulloso de ti.

David: ¿Te gustan los barcos, Alejandro?

Alejandro: Claro… Me encanta navegar. De niño mi papá me llevaba a un lago en Minessotta. Lo pasábamos bien pescando.

David: Mira este barco me lo regaló Miguel.

Alejandro: Miguel… ¿Quién es, el novio de tu mamá?

David: ¡Noooo!!! Jajaja, que bruto. Miguel es mi tío, nada que ver. Además es el mánager de mi mamá, es bien buena onda. (Sonríe)

Alejandro: Ahm…

David: Mi mamá no tiene novio, no se volvió a casar… siempre está sola. ¿Sabes Alex? Me da pena verla tan solita.

Alejandro: Bueno pero ya llegará alguien, no te preocupes.

David: Me gustaría tener un papá, todos los niños de mi cole tienen papá… (Triste)

Alejandro: No llores, campeón… Ven. (Le da un abrazo)

David: ¿Te gustaría ser mi papá, Alejandro? Di que sí, por fa. (Sonríe ilusionado)

Alejandro: Este… yo… yo… (Nervioso, sin saber qué decir)


INT. / MANSIÓN LEYTON, DORMITORIO DE RAQUEL / NOCHE

Desde la ventana de su dormitorio, en la segunda planta de la mansión Leyton, Raquel lo está viendo todo y conversa con su hermana Martha. Ambas chicas junto a la ventana.

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Raquel: Parece mentira que sea tan tierno…

Martha: Hablas de David…

Raquel: ¡No mujer! ¡Del guardaespaldas!

Martha: Ahm… si la verdad que sí. Parece que se le dan bien los niños.

Raquel: David echa en falta un padre, Martha.

Martha: Ya lo sé, hermana… desde que murió tu esposo nada es igual en esta casa.

Raquel: Steven lo era todo para mí, tú lo sabes… Fue una auténtica tragedia.

Martha: Y que lo digas, Raquel.

Raquel: ¿Sabes? Ahora que lo veo bien… (Mirando a Alejandro desde la ventana)

Martha: Es muy guapo. ¿Verdad?

Raquel: Sí, la verdad tiene su atractivo. Quizá le eche los perros.

Martha: ¿Estás hablando en serio? (Pensando: Estúpida, siempre tienes que llevarte los mejores hombres, no sé que tienes tú que no tenga yo…)

Raquel: ¿Me podrías traer un vaso de leche con galletas? Estoy desfallecida. Quiero comer algo y acostarme enseguida. Mañana me espera un día duro de ensayos.

Martha: Ok, hermana, ahorita te lo traigo… (Se marcha)

Al salir al pasillo y cerrar la puerta de la recámara, Martha habla consigo misma.

Martha: Estoy harta de ser tu chacha, desgraciada, pero esto se va acabar. En cuanto te largues de este mundo yo ocuparé tu lugar y yo seré entonces una cantante famosa, no tu sombra en los conciertos y la que te hace los coros. ¡Yo también tengo derecho a ser alguien en la vida y no una simple productora musical que no conoce nadie!!! Malditas seas Raquel, ojalá nunca hubieras nacido, estúpida. Ojalá mamá te hubiera abortado. (Se marcha, furiosa)

Y es que Martha le tiene una envidia terrible a su hermana tanta que incluso le desea la muerte y de hecho la está planeando con ayuda de un sicario profesional.


INT. / APARTAMENTO DE ÓSCAR, COCINA / NOCHE

Lejos de allí, en el barrio de Queens, en Nueva York, un fan obsesionado con Raquel está preparando unas cartas anónimas hechas con recortes de periódico formando palabras. Todas son amenazas de muerte hacia la cantante. 

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Óscar es esquizofrénico y vive obsesionado con Raquel Leyton, tanto así que tiene fotos y poster de ella así como recortes de prensa por toda su casa, pegados en las paredes. Óscar está mal de la cabeza y sentado a una mesa en la cocina de su casa, habla consigo mismo en soledad con ojos de psicópata enfermo mientras pega las letras en una hoja de papel, ayudado por unos guantes de látex y unas pinzas especiales.

Óscar: Vas a morir, puta… eres una zorra que se acuesta con todos menos conmigo… (Es lo que él cree) Hija de perra… estúpida negra bastarda, deberías estar muerta igual que el desgraciado de tu marido. Ese maldito narcotraficante jamaicano con el que te casaste. Jamás respondiste a mis cartas, mis regalos, mis flores… ¡Nunca quisiste conocerme! Pero me las vas a pagar maldita perra. Negra hija de puta, tienes los días contados… (Sigue pegando letras)


AL DÍA SIGUIENTE
INT. / BUNGALOW DE ALEJANDRO, SALÓN / DÍA
 
Alejandro acaba de darse una ducha, el guardaespaldas sale a la sala en toalla a la cintura pero justo en ese instante entra Raquel, quien se le queda mirando, algo tensa y nerviosa por la situación.

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Raquel: ¡Ay perdóoon!!! ¡No sabía que estaba en paños menores!! (Se tapa los ojos pero le mira con disimulo)

Alejandro: ¡Esto es el colmo! ¿Qué a usted no le enseñaron a llamar a las puertas o qué? (Enojado) ¡Haga el favor de darse la vuelta!

Raquel: Lo siento. (Se da la vuelta y sonríe, destapándose los ojos) Pero chico yo que iba a saber que estaba así, hombre. Además esta es mi casa y puedo entrar cuando se me dé la gana.

Alejandro: Perdone, su casa es la mansión esa grandota donde vive. Esto ahora es mi casa. ¿Entendió? Si no hable con su padre.

Raquel: Ya lo sé, ya sé que ahora vive aquí pero no hace falta se ponga tan grosero. Qué carácter.

Alejandro: Haga el favor de marcharse de aquí, no quiero discutir de nuevo con usted. Me tiene hasta las narices. Si quiere que trabaje para usted vamos a tener que poner unas reglas.

Raquel: ¿Unas reglas? (Volteando)

Alejandro: ¡Que no me mire!!

Raquel: Jajaja: ¡Perdón! (Le da la espalda de nuevo)

Alejandro: No va a salir sola de la casa sin mi autorización, nunca saldrá sola. ¿Me escuchó?

Raquel: ¿Ni pa ir por el pan? (Se burla)

Alejandro: ¡Para nada! Es más ya hablé con Jonathan, el chofer para que entre los dos seamos su sombra a partir de hoy.

Raquel: Ay por favor… ¿Sabe qué? (Se da la vuelta y le mira de nuevo) ¡Mire Alejandro, ya me tiene harta! Yo ya no soy una niña chiquita a la que pueda controlar y mangonear. ¿Está claro? Soy una mujer adulta.

Alejandro: Permítame que lo dude… ¿Adulta? Se comporta usted como una quinceañera. Debería verse, hasta su hijo es más maduro que usted.

Raquel: ¡No le consiento que me hable así, imbécil!! (Se abalanza para pegarle)

Pero Alejandro la abraza sujetándola de los brazos inmovilizándola. Ella se pone nerviosa al sentir tan cerca su respiración. La tensión sexual entre ambos aumenta por momentos.

Raquel: Suélteme. (Le gira la cara)

Alejandro: Hasta que no se calme y me hable con educación no la pienso soltar. ¿Me oyó? A partir de ahora va a hacer lo que yo diga. Es más hay algo que debe saber.

Raquel: ¿Saber qué? ¡Que me suelte de una vez!! (Se revuelve y se suelta de él)

Alejandro: Su padre no le ha dicho nada pero usted está siendo amenazada de muerte. Han recibido cartas anónimas durante meses.

Raquel: ¿Quéee?

Alejandro: Mire… (Le da una de dichas cartas de una mesa, ella la lee)

Raquel: Dios mío… (Leyendo) Eres una hija de puta, negra bastarda… ¿Qué demonios es esto? (Horrorizada)

Alejandro: Alguien quiere matarla, señorita Leyton y mi deber es protegerla, por eso estoy aquí.

Raquel: Jamás me imaginé que… (Leyendo la carta de nuevo)

Alejandro: ¿Entiende ahora que esté preocupado por su seguridad?

Raquel: Sí, claro… (Asustada)

Alejandro: Pero no tenga miedo, mientras esté conmigo le prometo que no le pasará nada. Se lo juro.

Raquel: Alejandro… mire… yo…

Alejandro: Si quiere disculparse por lo de ayer y hoy da igual… Estoy acostumbrado a tratar con gente soberbia que se creen más que nadie por el sólo hecho de tener dinero.

Raquel: Lo siento, no debí hablarle así… es que… es que nunca me ha gustado tener guardaespaldas. El último lo despedí hace meses porque no lo soportaba.

Alejandro: El viernes es el concierto en Manhattan, ese día vamos a tomar medidas especiales para garantizar su seguridad, señorita Leyton.

Raquel: Llámeme Raquel, por favor.

Alejandro: Está bien, Raquel.

Raquel: Alejandro… perdóneme por favor… Sé que es un buen hombre, le vi anoche hablando con mi hijo en el jardín.

Alejandro: No hace falta me de explicaciones, Raquel, no es necesario. Yo estoy aquí por trabajo, mas nada.

Raquel: Le prometo no volverá a pasar… Ahora mejor me voy. Siento haberle molestado. Le dejo que se vista.

Alejandro: ¿Ahora que si me quiere ayudar a vestir también? No hay problema. (Se burla)

Raquel: ¡Pero será descarado! (Tomando un cojín del sofá se lo lanza)

Alejandro: Jajaja. (Sonríe simpático)

Raquel: ¡Es usted imposible! (Sonríe avergonzada, y se marcha)

La joven sale del bungalow y ya en el jardín se encuentra con su padre, don Matías.


EXT. / MANSIÓN LEYTON, JARDÍN / DÍA

Padre e hija conversan junto a la piscina.

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Matías: ¿Qué hacías en casa de Alejandro?

Raquel: Ay papá, no empieces, no es lo que piensas.

Matías: Yo no digo nada…  pero a leguas se nota que te gusta ese tipo. Que te conozco desde que eras un bebé, hija, no me engañas.

Raquel: ¿Tanto se me nota? (Avergonzada)

Matías: No deberías mezclar trabajo con placer, Raquel. Alejandro es un hombre serio y correcto, no quiero que le des problemas. ¿Vas a hacer todo lo que te ha dicho?

Raquel: Sí, ya me dijo lo de las cartas. ¿Por qué no me informaron antes? ¿Eh? (Molesta)

Matías: Porque pensábamos que era mejor así, no quisimos asustarte.

Raquel: Muy mal hecho…

Matías: Quería comentarte sobre el concierto del viernes… este…

Pero en ese momento don Matías comienza a sentirse mal y se lleva una mano al brazo izquierdo. Es un infarto. Escuchamos música incidental.

Matías: ¡AHHH!!!! ¡AHHHHHHHHH!!!!

Raquel: ¡Papá! ¡Papá!!! ¿Qué te pasa, qué tienes?

Matías: ¡Raquel!!! (Se cae desplomado al piso sin conocimiento)

Raquel: ¡OH Dios míoooo!!! ¡Alejandroooo, Alejandroooooooo!!!! ¡Ayuda por favor, mi papá se muereeeeee!!! ¡Socorroooooooooo!!!!! (Chillando como loca, desesperada)

CONTINUARÁ…





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